Guhring ha desarrollado una solución basada en machos de laminación modular orientada a optimizar los procesos de roscado interno en entornos industriales. Esta tecnología permite generar roscas mediante deformación del material, sin arranque de viruta, lo que incrementa la resistencia mecánica —hasta un 30% superior frente al roscado por corte— y mejora el acabado superficial de las piezas. Además, su diseño modular permite sustituir únicamente la parte activa según el diámetro o perfil requerido, reduciendo costes y simplificando el mantenimiento.
El proceso requiere una preparación precisa del taladro previo —por ejemplo, 6,8 mm para una rosca M8—, una correcta selección del material y el uso de lubricación adecuada para minimizar la fricción. Durante la operación, se recomiendan velocidades de entre 30 y 50 rpm en aceros tipo 1045 y una presión constante que garantice la deformación homogénea. La verificación posterior mediante calibres de rosca asegura el cumplimiento dimensional, contribuyendo a mejorar la fiabilidad de las uniones y la eficiencia del proceso productivo.
